CARTA AL ALCALDE DE ZIGOITIA: ¡BASTA DE CADENAS!

 FOTO ALCALDE ZIGOITIA

 

Nuestra asociación ha denunciado mediante carta certificada al alcalde del municipio de Zigoitia la situación de varios perros que permanecen encadenados día y noche sin aparente motivo, de no ser la pura y trágica inercia que todavía albergan determinadas mentes en nuestra sociedad y en pleno siglo XXI.

En efecto, hemos constatado la presencia de al menos dos individuos en dichas condiciones, lo que constituye un escenario aún demasiado habitual en nuestro medio rural e incluso en las grandes urbes: la condena a seres pacíficos y sociables a la tortura de una cadena. En una de las imágenes puede apreciarse que la misma apenas llega a un metro de longitud, lo que supone un crimen en toda regla.

La tragedia que a diario viven miles de animales tan solo en un pequeño país como Euskadi apenas se considera maltrato por un sector todavía muy significativo de la sociedad, y no digamos ya por parte de las instituciones encargadas de hacer cumplir las leyes, a pesar de que estas prohíben “causarles daño o angustia injustificados”, e incluso “mantenerlos permanentemente atados”, como es el caso de la Ordenanza Municipal de la localidad referida, por lo que esperamos una actitud inmediata y contundente por parte de la máxima autoridad local. Nada que no sea un burdo desprecio por sus intereses más elementales puede explicar la execrable costumbre de condenar a los animales a semejante martirio psicológico.

ATEA desea recordar que el bienestar de cualquier animal no pasa en exclusiva por tener constantes vitales y estar bien nutrido, sino que tal concepto engloba algo más genérico e inclusivo, que nuestro sentido común debería identificar sin dificultades: tener cubiertas todas sus necesidades, tanto físicas como psíquicas, como pueden ser el ejercicio físico y el equilibrio emocional. Nos resulta evidente que los perros mencionados ven truncados de manera burda aspectos tan esenciales para cualquier ser sensible.

 Creemos que una sociedad que quiera merecer la etiqueta de progresista no puede olvidar el buen trato a los animales en dicha virtud comunitaria, por cuanto tanto ellos como nosotros mismos tenemos intereses, siendo el principal el disfrute de una existencia agradable. Y reiteramos que aquí la empatía vuelve a ser la piedra angular de todo comportamiento ético.

 La carta remita al máximo mandatario local es nuestro último cartucho antes de interponer ―ahora sí― una denuncia administrativa formal, algo que bien puede evitarse si el alcalde hace su labor: la que le es debida por el cargo que ocupa, ni más ni menos.

 ATEA espera que el Municipio de Zigoitia actúe con la diligencia y ética deseables, normativa en mano.

 

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