DENUNCIAMOS EL AHORCAMIENTO Y POSTERIOR TIROTEO DE TRES PERROS EN ÁLAVA
ATEA ha interpuesto una denuncia penal por el ahorcamiento y posterior tiroteo de tres perros en las inmediaciones de la localidad alavesa de Txintxetru. La persona que descubrió el escenario dio aviso inmediato a la Ertzaintza, una de cuyas patrullas se presentó al poco en el lugar de los hechos, abriendo una actuación, y constatando que el animal de mayor tamaño, una hembra tipo podenco –preñada–, había sido disparada con cartucho de bala, mientras que los otros dos animales, de menor tamaño, lo habían sido con munición de posta. Según las averiguaciones llevadas a cabo in situ por los agentes, el autor o autores de tan execrable crimen colgó primero a los canes y luego procedió a dispararles. Se constató igualmente que la perra tenía microchip.
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Como en ediciones anteriores, la Universidad Verde de Verano (Univerde) acogerá un taller específico sobre animalismo, en el que se impartirán dos conferencias, a cargo de las organizaciones PRODA (PROfesionales por la Defensa de los Animales) y
Se ha denunciado ante el Ayuntamiento de la localidad burgalesa el atropello deliberado de un perro con un tractor que conducía el alcalde pedáneo de la localidad burgalesa de Bozoó. El animal, que fue trasladado por sus propietarios a un centro veterinario de Miranda de Ebro, acabó falleciendo, tras permanecer ingresado casi una semana en estado crítico, lo que ha propiciado por su parte la interposición de una denuncia por lo penal en el cuartel de la Guardia Civil.
ATEA ha tenido conocimiento de que el hombre que el pasado 16 de marzo la emprendió a golpes con su perro (rebautizado como Goliath por sus rescatadoras), reconoció hace unos días ante la jueza encargada del caso que, en efecto, con su acción violenta pretendía acabar con la vida del anciano animal. En las diligencias previas al juicio (cuya fecha aún no se ha dictado), el agresor reconoce que el día de autos comenzó a golpear al animal valiéndose de una barra de hierro con la intención de matarlo, y que pensaba enterrar el cadáver en la fosa hecha por unos amigos tiempo atrás. Alude en su declaración que quería deshacerse de él “porque era mayor, y pensaba que tenía sarna, pues le habían salido unos bultos en la tripa, y no hacía más que rascarse, y se le caía el pelo”. Manifiesta asimismo que nunca le comentó al veterinario la aparición de los bultos.











